TORNAR

Xentes de Mina

Mina de La Esperanza

Pasado-Presente industrial

Pozu San Antonio

Cierre Pozu S. Antonio

Labores de Mina

Labores de Mina 2

Pozu Carrio

Castilletes de Pozos

Lampares

Lámparas en miniatura

Video de la Mina

Bustiello

Valles Mineros

 

    

 Si buscáramos un común denominador, algo que estuviera arraigado en cada uno de los vecinos de Boo, de antes y de ahora, es el carbón…la MINA.

     Nada fue tan hablado, trabajado y sufrido. Con decir que era casi el único medio de vida, de cada familia. Y con decir que, en cada familia, si eran 8 hermanos, los ocho trabajaban en la mina. Y si calculamos, que esos ocho sumados al resto, tenían padres, madres, hermanas e hijos, nos encontramos que hubo una fecha donde la Mina, el carbón formaba un todo en Boo, de día y de noche, unos trabajando y otros sufriendo en esperas angustiosas.

     Luego no se quedaba ahí, se llevaba a los chigres sábados, domingos y a diario, igual que se lleva ahora cualquier otro tema candente, pero multiplicado por 10.000. Discusiones, charlas, puntos de vista, informes, cambios de impresión, etc. la producción, el sistema de explotación, lo falso del punto, el vigilante, el capataz y sobretodo aprendían unos de otros. “Es cierto que algunos presumían más de lo que podían y hacían” “también es cierto que algunos picaban y posteaban mas en el chigre que en la rampla. “También es  cierto que, todos estaban muy cómodos entre conversaciones y polémicas mineras.

plano del Cuartu al Quintu Melendreros

     Ningún trabajo de este mundo, estaba tan pegado a los trabajadores, cuando menos se hablaba de la mina, era en la propia mina. Los pocos que no trabajaban en la mina, eran expertos en toponimia minera:

     Un tajo, un punto, niveladora, freno, mamposta, cuadro, juego, balsa, chulana, rachu, bastón, piquete, cuña, longarina, pica mano, regadera, costeru, rajola, chapeo, esporear, rampar, picar, galería, guía, coladeru, pozu, contrataque, quiebra, encolado, falla, huelga, travesal, mamposta hidráulica, mamposta hierro, mamposta madera, relleno, recuperación, hundimiento, testeros, frente único, macizos, frente invertido, chupitel, series, rodillo, panzer, cinta, subniveles, subtirajes, lampistería, fichar, destajo, jornal, conforme, colectiva, artilleru, picador, barrenista, ramperu, ayudante, camineru, caballista, posteador, vigilante, embarcador, etc, hay uno que separo con toda la intención…PROMEDIO

     Si algún nombre es famosillo entre la jerga minera es Promedio. El indicaba el que más ganaba, bien es cierto que nunca coincidía con el mejor PICADOR o BARRENISTA. Mientras el bueno era destinado a puntos conflictivos, dificultosos, peligrosos y mas laboriosos, el picador mediano, ese que era difícil de manejar, nunca estaba conforme, se le destinaba a puntos de fácil arranque y posteo, donde ganaba más que los demás, algo que nadie logró comprender y remediar.

     Por mucho que se diga, años atrás; sería fatigoso colocar algún trabajo más penoso, peligroso, monótono e insalubre que el laboreo de arranque en un taller o rampla. En él se daban situaciones que no podríamos encontrar similares: Humedad, aire que mas que aire, era polvo que se comía y se pegaba a los pulmones; el aire además venía como lanzado contra ojos y personas, tal balines disparados; ruidos ensordecedores de martillos, golpes y costeros pegando botes sobre chapeos y vagones, olores de gasóleo y demás desodorantes sudorosos de mulas y personas; luego había ruidos que sacaban el corazón del sitio: cuando se hundía el relleno al recuperar mampostas, el chasquido de las mampostas al apretar o correr el techo, los ruidos del grisú que hacían bombazos donde te saltaba el polvillo posado en las mampostas y en el frente; esfuerzo, mucho esfuerzo manteniendo el pulso al martillo durante muchas horas, el postear hierro o mampostas de cualquier tipo en potencias superiores a 3,00 metros, el sufrimiento de la claustrofobia en talleres estrechos, donde no te cogía ni la cabeza, y casi siempre con la compañía de regueros de agua fría entrándote por el cogote y al ser estrecho, el aire que como decía más que aire era polvo a gorgotones, te venia directo a los ojos, las posturas de equilibrista o contorsionista para picar y postear, echado, sentado, agachado, de rodillas, estirado y subido a andamios provisionales a  alturas de caída de muchos metros, que si fuera a la luz del día, costaría realizar la misma labor, ya que la lámpara no daba mas allá de un par de metros, la oscuridad, el destello de las lámparas de los demás en tus ojos, los golpes a cientos diarios, etc. Pero también dejo para lo último aposta: El punto mío está muy falso

     Cuando un picador dice mi punto está falso, lo lleva hasta en sueños, no duerme pensando cómo encarar aquella dificultad y miedo. Ya cuando está delante, lo analiza pero lo encara, porque si lo estudiara un poquito más a fondo, el 100% se marcharían a pesar de que muchos no lo hicieron por el machote, el no quedar mal, el sabiendo que si tu no lo haces lo tendrá que peligrar un compañero. Ese punto falso, no se lo imaginan ni los mineros que jamás han estado en esa situación: El grisú que deja el carbón como mercurio escurridizo, todo despostiado, costeros colgando de más de 40 toneladas, techo que abre a potencias muy anchas, repuelgos anchos e inseguros, niveladuras que el carbón se escapa o tira de los frenos y de las tijeras o longarinas haciéndolas verlas como tornos encima de ti, y cuando se tiene que dar un pozo para monta de rampla, puede estar duro o blando, pero lo que si tiene con seguridad es gas, ese gas que los mineros conocen y temen. Qué decir del coladero, el subir un pozo, una labor de las más peligrosas, si está blando y falso… tremendo según picas te queda el techo encima como mínimo en forma de rajolas cortantes que te troncearian la cintura, o costeros que tienes que ir apuntalando para quitar miedos; y si está duro y tienes que disparar al carbón, al dia siguiente te puedes encontrar con el voladizo de la muerte encima de ti..¿quehaces? ¿te vas? ¿lo dejas? Noooooo, se encara, se mete uno dentro y mamposta a mamposta se avanza hacia la suerte del dia.

     Cuando recuperas las mampostas de hierro, qué decir del estruendo y del miedo que se pasa, cuando todo ese techo baja de golpe. La sed, el calor, la humedad, el miedo, la incertidumbre, el desasosiego, las fuerzas que flaquean, la responsabilidad de hacerlo bien, el polvo, el ruido, los ojos que no ven, etc. Todo eso mucho más que me queda formaban parte del día a día de la mayoría de muchos picadores, nada justificaría aquel apuro, ansiedad y desvelo de no ser por haberlo mamado desde el nacimiento.

     La Mina para muchos y muchas categorías, fue además de un medio de vida, algo que no ofreció tanta zozobra, lo llevaban relativamente bien,,, pero el picador, tenía muy pocos días de sosiego. Dormía por cansancio, bebía para quitarse la excitación del combate contra el peligro, fumaba por despejar sus pulmones de aquel maldito polvo en suspensión, soñaba y soñaba con tener un día de despreocupación,  hablaba y cansaba a sus amigos de sus miserias, miserias no siempre comprendidas, ya que más de uno solo veía en el al promedio, el libramiento que multiplicaba por 3 o 10 al suyo, sin valorarle toda aquella osada, arrojada y denodada faena diaria.

     Picador, va por ti, por tu orgullo que aunque lleno de miedos, supiste sortear mucho angustia.

Un saludo.

J. Mª García García.